Queridos hermanos, hoy quiero compartirles una reflexión sobre el pasaje:
Pedro declaró: —Aunque todos te abandonen, yo jamás te abandonaré. Jesús respondió: —Te digo la verdad, Pedro: esta misma noche, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces. —¡No! —insistió Pedro—. Aunque tenga que morir contigo, ¡jamás te negaré! Y los demás discípulos juraron lo mismo.
Mateo 26:33-35 NTV
Vemos a Pedro afirmando que jamás abandonaría a Jesús, pero Jesús le predice que lo negará tres veces esa misma noche. Y así sucede.
¿Qué podemos aprender de esta historia? En primer lugar, es importante recordar que la manera en que actuamos es clave para las futuras intervenciones en la vida de quienes queremos ayudar, guiar y formar. Por más que insistamos, no siempre veremos cambios en ellos. Pero también es importante ver que nuestro comportamiento puede dañar nuestra posibilidad de ayudar más adelante.
Por otro lado, Cristo optó por el silencio en este momento. La palabra ya había sido sembrada, y ahora el Espíritu Santo se encargaría de producir en Pedro un quebranto santo. El silencio del Maestro creó un quebranto santo y dejó la puerta abierta para la restauración. No insistió, dejó intacta la confianza que Pedro tenía de su amor, y eso le permitió seguir trabajando en la vida de sus discípulos.
Es importante pedir dirección del Señor y pedirle que nos dé la sabiduría para cuando lleguen esos momentos difíciles. Recordemos el pasaje:
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Santiago 1:5 RVR1960
Hermanos, la importancia de nuestro comportamiento ante situaciones difíciles y la sabiduría que podemos pedir al Señor es esencial. Que Él nos guíe siempre en nuestro camino y nos permita trabajar en la vida de aquellos que necesitan de su amor y su gracia.
¡Que Dios los bendiga!